
Día a día las “noticias extranjeras” captan realmente nuestra atención, y es que la cultura que ellos poseen hace que, ante determinadas situaciones, actúen de una manera que para nosotros resultaría increíble y hasta imposible hacerlo.
Un hecho muy comentado en los últimos días fue “la osadía” que tuvo un menor de 8 años, en Estados Unidos, al tomar las llaves del carro familiar sin consentimiento alguno, y enrumbarse a un grifo. El niño no logró su propósito y solo terminó por chocar contra un poste. Sin duda, sus padres, quedaron atónitos al enterarse de la “bendita travesurilla” de su engreído. Pero tal acontecimiento solo quedará como una simple y graciosa anécdota familiar, ya que la policía no levantará cargos por ser la primera infracción que cometió Jordancito.
Ésta simple “anécdota” puede explicarnos cuánta diferencia existe entre un país desarrollado, y nosotros. Su cultura, sociedad y forma de pensar difieren mucho de las nuestras, inclusive su legislación. Pero esto no quiere decir que la decisión que tomó la policía fue totalmente acertada y que cualquier país debería imitarlos, sobre todo nosotros, los sub-desarrollados.
Si esta noticia hubiese ocurrido en el Perú, la prensa, habría ocupado páginas enteras en el análisis del caso. Quizá las preguntas más puntuales hubiesen sido: ¿Cuánta autoridad representan los padres en esa familia?, ¿Estaba el niño consciente de lo que hacía o habría ingerido algo?, ¿Sufría de algún tipo de abuso para que quiera escapar?, ¿Cómo es posible que los padres no notasen que su hijo tenía las llaves de carro?, ¿Cuán buena es la comunicación en esa familia?...entre estas y otras preguntas, los medios peruanos, tratarían de llegar al fondo del asunto; y no dejarían de tener razón ya que muchas de éstas preguntas merecen una explicación.
Pero ya sabemos, éste hecho, solo fue mención de segundos en los canales estadounidenses. A pesar de que nos parezca que la policía tomó una decisión muy parcial, es su forma de vivir, actuar y pensar; contra ello nada podemos hacer; así que las respuestas al párrafo anterior quedan en la privacidad de la familia. Los padres del menor no serán exigidos a pagar ningún daño, simplemente tienen la “obligación moral” de hacerlo porque así lo plantea su cultura. De este modo nos podemos dar cuenta que la ley está hecha para quienes suelen faltarla más no para los que poseen “obligación moral”.
Estados Unidos no es otro mundo, tampoco lo somos nosotros. Ambos países tenemos costumbres distintas, es por ello que nosotros prestamos atención a cosas “sin importancia” para ellos, y viceversa. Sin embargo, no debemos preocuparnos por imitarlos ni tampoco ignorarlos; solo debemos tratar de ser mejores y aprender de lo bueno y malo que tenga cualquier cultura extranjera.

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