
El diario “New York Post” dio a conocer que el holandés Joran Vander Sloot (23), presunto asesino de la estadounidense Natalee Holloway y la peruana Stephany Flores, cayó “inocentemente” en la trampa tendida por el FBI (Oficina Federal de Investigaciones). Sin embargo, hasta hoy, todos nos preguntamos ¿cuál era el propósito verdadero de aquella trampa?
Días antes, Joran se contactó con la madre de Natalee Holloway para revelarle el paradero del cadáver de su hija; apenas recibió la llamada, la madre, se contactó con el FBI; fue entonces que se planificó una trampa. El dinero sería entregado por el FBI y apenas se entre en contacto con Vander Sloot, se realizaría la captura por el delito de extorsión y “presunto” asesinato. Sin embargo, sospechosamente el FBI, entregó el dinero a Vander Sloot y no se realizó su captura. Con 25 mil dólares en mano, el presunto homicida, pudo financiar su viaje al Perú y maniobrar su próximo crimen.
La familia Holloway quedó indignada porque la ubicación del supuesto cadáver, dada por Joran, era incorrecta; y porque los agentes del FBI no llegaron a capturar al presunto asesino antes de que éste consiga huir de Aruba. Lo que sigue en esta historia ya es conocido por todos…
Pero la incertidumbre continúa, nadie sabe por qué los agentes del FBI no capturaron a Vander Sloot y lo dejaron salir del país. Los medios especulan, incluso, que Stephany Flores ya habría conocido a su presunto asesino vía internet; Joran sabía de la habilidad que tenía Stephany en el póker, se citaron y jugaron. El holandés apostó dinero y Stephany, su vida.

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