miércoles, 10 de noviembre de 2010

“UNA VEZ MÁS, LA HORCA”

La severidad con la que algunos países como: Estados Unidos, China, Arabia Saudita e Irán castigan a quienes incumplen sus normas establecidas es conocida, y algunas veces repudiada, por todos. Hoy los ojos del mundo están en Irán, sobre Sakineh Mohammadi, una mujer acusada de adulterio y complicidad en el asesinato de su esposo. Por tales delitos ha sido condenada, su castigo: LA HORCA.
En Irán el asesinato, sea en forma de complicidad o participación directa, es condenado a muerte y usualmente en la horca; este castigo forma parte de sus leyes y el respeto a estas. El caso no habría sido conocido de no haberse armado tremendo escándalo, los hijos de Sakineh piden asilo en otros países porque no están dispuestos a soportar la severidad de las normas en Irán, un abogado oportunista que solo quiso politizar el caso, algunos iraníes a favor y muy pocos en contra.
Resultaría fácil que Irán no proteste y aguante las rigurosas penas capitales, anteriormente lo hacían. Pero los tiempos han cambiado, la población ha ido tomando conciencia de que los castigos son infrahumanos y que ello merece un alto. Con este caso queda claro que “esta bien culantro pero no tanto”. Un peruano en Irán se volvería más correcto, pero corre el riesgo de terminar siendo un ser oprimido, algo que van contra su derecho a la libertad. Por otro lado, un iraní en el Perú se volvería más libre de pensamiento y acción, pero correría el riesgo de perder sus valores morales.
La severidad da buenos resultados, pero hay que saber el grado en la que se aplica.

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