martes, 14 de septiembre de 2010

Tan Simple como Vivir...


Todo en la vida tiene un orden o secuencia lógica, no puedes soñar sin antes haberte quedado dormido, pero si puedes “chaparte” a un amigo sin ser su enamorada, aunque eso no sea correcto si se puede hacer y tú lo sabes…
Bien, partamos de que todo obedece a un proceso, desde la actividad más simple que hayas hecho hoy, como bañarte antes de salir de casa, hasta la actividad que haces ahora, leer para distraerte y, de paso, reforzar lo que ya sabes. Todo proceso tiene sus causas y efectos, o mejor dicho, CONSECUENCIAS.
Veamos algo simple para no complicarnos. Friamos un huevo…
Primero, te mueres de hambre y no hay nada en la cocina, sólo un inocuo huevo que algún día soñó con ser pollo, bueno su lamentable destino no es motivo para que te apiades de el. Coges el huevo, ¿te gusta?, a mi sí. Para esto ya debes haber puesto la sartén con el aceite a calentar, si no tienes ni aceite no importa. Es mejor porque así evitas el colesterol.
Para romper el huevo. Hay muchas técnicas y la más divertida es la que tú realizas, ¡reviéntalo como quieras! Total es tu huevo y sólo tú te lo comerás. Lo puedes comer con tostadas, pan o solo… es buenazo.
No pretendo enseñarte a cocinar porque ni yo sé hacerlo bien. Te digo esto para que comprendas un poco que si se te olvida hacer algo ya nada será igual. Por ejemplo si hubieses olvidado calentar previamente la sartén, el huevo hubiese demorado mucho más es freír. Esto se aplica a muchas situaciones en nuestra vida diaria. Si olvidas darle un beso a tu mamá, quizá al volver a casa ya no la veas. Si olvidas llevar la pasta dental contigo, quizá pases la peor vergüenza con la chica o chico que te gusta.
Todas las cosas, simples o complejas, deben ser llevadas en un orden correcto, es decir deben darse en el momento preciso. Y ¿cómo saber cuándo es el momento?, sólo tú lo sabes.

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