lunes, 19 de diciembre de 2011

FISICAMENTE LIBRE, MENTALMENTE EN PRISIÓN


“Se encontró cuerpo Ciro Castillo Rojo (estudiante de Igeniería Forestal de la Universidad Agraria de Lima) luego de más de 200 días de desaparecido”, fue la noticia que un 20 de octubre despertó a todo un Perú revuelto en el sentimentalismo y misterio. Iniciándose así una nueva etapa dentro de uno de los casos policiales más sonados últimamente.

Luego de que Rosario Ponce fuera encontrada el 13 de abril en una de las quebradas del Bomboya, se cuestionaron muchas de sus versiones, reacciones, indiferencia y frialdad que la estudiante manifestara durante el transcurso de la investigación. Al confirmarse el hallazgo del cuerpo de Ciro, los medios de comunicación fueron en busca de Rosario para conocer su sentir. Sin embargo las respuestas que la ex enamorada del desaparecido diera no convencieron a muchos, e incluso “la delataron” como principal sospechosa y/o confirmaron su participación en un posible crimen.

Durante la búsqueda; brigadistas, policías, montañistas, entre otros especialistas recorrieron las zonas del Colca con las referencias que Ponce brindaba, entonces ¿fue, Rosario, quien movía o detenía la búsqueda con solo hablar o callar? Es cierto que también existieron otros testigos, sin embargo, las versiones que la ex enamorada diera, tenían mayor peso sin importar las continuas contradicciones. Además de que no asistiera a la citación del Ministerio Público el 3 de mayo, ni a las siguientes.

La reconstrucción de la pérdida (23 de agosto) fue suspendida; motivo: el cansancio que reflejaban los padres de Rosario. Si vamos a los estatutos legales, verificaremos que en una reconstrucción, sea cual fuese la índole, el testigo más importante o presunto homicida está obligado a terminar el protocolo correspondiente, a no ser que presente problemas mentales o físicos que no cooperen a la investigación. En este caso, Rosario cumplía los requisitos para continuar; pero miradas temerosas y conversaciones al oído se complementaron para deducir que Rosario Ponce no diría la verdad ese día ni nunca.

La denuncia que hiciera el 7 de julio, el padre de Ciro Castillo por presunto homicidio contra Rosario Ponce fue “elegantemente rechazada” por un rígido estamento legal que confirma: de no existir el cuerpo, no hay asesinato, por tanto no hay culpable. Citación que teóricamente es justa; pero nos preguntamos ¿dónde queda la habilidad, profesionalismo y sentido humano de nuestras autoridades para entender el sufrimiento de una familia y, simplemente, hacer justicia? Es como si tu padre fuese panadero, pero que a diario solo te sirva un vaso de agua como desayuno. Crueldad aplicada desde el Poder Judicial.

El 14 de octubre, Ponce revela ante psicólogos del Ministerio Público supuestos problemas entre Ciro y sus padres. “Agresividad, golpes, insoportable y droga” fueron las palabras que utilizó para narrar la relación en la familia Castillo Rojo. Inmediatamente, entre lágrimas, salió la familia a desmentir lo manifestado. No con acusaciones contra ella, sino con pruebas verídicas: videos y fotografías, testigos y familiares cercanos. Quedó claro que Rosario trató de desviar la investigación ya que por esos días aparecían más testigos que la hundirían. A pesar de ello, la familia Castillo Rojo continuó, porque para ellos la justicia no es tener a Rosario en la cárcel, sino que quién irrumpió contra la vida de su hijo pagué por ello.

Hoy, la ex enamorada de Ciro, ha demostrado su disponibilidad para seguir dentro del ámbito televisivo. Desfiles en pasarela, insinuar una film internacional, un documental para la National Geographic y quién sabe que más vendrá. En pocos meses terminará su libro; ¿detallará la magnífica y heroica supervivencia que realizó durante nueve días, es esa su principal inspiración? Escribiendo su propio libro, tal y como ella desea que se sepa, así como manejó y maneja a su antojo el caso.

Ciro descansa en paz, mientras que su familia llorará eternamente su muerte. Su ex enamorada, quien se suponía lo amaba, vive un presente y futuro prósperamente asegurado. Aparentemente Rosario ganó y ahora le toca continuar. “Perdida en la montaña, solo me mantuvo viva el amor por mi hijo”, dijo en alguna oportunidad. En este momento ¿será posible que su conciencia y los recuerdos de aquel viaje con Ciro la mantengan viva y libre?

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