La cadena
de cines – UVK – discriminó y actuó racistamente al no dejar pasar a sala a Ricardo Apaza, por tener rasgos y vestimenta andina; hiriendo así la frase que adinerados, gobernantes y esquineros utilizan: “el Perú ya no discrimina a su propia gente”, sabiendo que ésta es un cliché incrédulo y torpemente impuesto por el gobierno. Lo saben aquellos que fueron víctimas de discriminación en lugares miraflorinos y otros similares, así como aquellos que van un poco más allá de lo que se dice y ven lo que realmente es.
El Perú sufre de discriminación racial y cultural, fenómeno que ningún gobierno no ha podido manejar; y por el contrario han aportado aún más a este acto existente entre estratos sociales, organizaciones sindicales, partidos políticos, quienes se supone deben repudiar la discriminación. Además de su silencio permisivo y condescendiente frente a este caso, promueve prejuicios raciales e incluso ningunea este problema social.
Psicológicamente. El ser humano anhela ser reconocido valiosamente por su grupo, entonces surgen dos opciones. La primera es constructiva, dónde el reconocimiento fortalece lazos dentro de un grupo. La segunda es mediocre, se opta por desvalorizar a otros miembros del grupo para que la minoría destaque, obteniendo el reconocimiento, no por mérito, sino por discriminar a individuos con características físicas diferentes. Lamentablemente el Perú ha potencializado la segunda opción.
Lo sucedido en UVK hace un llamado a la reflexión. ¿De qué nos sirve decir que el “Perú andino” está de moda e incitar su uso y comercialización de una ficticia identidad cuando nuestra realidad es otra? Es increíble que a todo foráneo, con acento diferente pero agraciado se le abran todas las puertas, mientras que a tu hermano o “paisano”, no sólo lo mires mal o con rareza sino que hagas todos los intentos por sentirte y verte más que él, frente a ese espejismo de gente que cuida las apariencias y el “buen gusto”. Queda claro que como personas y como país nos falta mejorar, quizá aún ni hayamos empezado.
El respeto y buen trato al cliente es nuestra principal característica, es el marcador que toda empresa inculca. Sin embargo, como trabajadores o simplemente como peruanos, debemos saber que dicho respeto no depende de la ropa que llevas, de tu color de piel o idioma. Se debe reclamar por el trato justo y cordial que no sólo los extranjeros o bien vestidos merecen, sino absolutamente todos.

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